La Coctelera

EDDIE EL PESCADERO

SI ME ENCUENTRAN ESTOY PERDIDO

1 Abril 2009

QUERIDOS AMIGOS,

ME TRASLADO A BLOGSPOT. Os digo cómo podéis acceder:

http://edielpescadero.blogspot.com

 

Si no funcionara el enlace, sólo tenéis que copiar la dirección electrónica arriba y ya está.

Un enorme abrazo. Continúo allí...

 

19 Marzo 2009

A mí también me sorprendió la actitud de Krugman. Pediría que alguien con más conocimiento que yo me lo pudiera explicar.

Creo que lo que señala Navarro parece ser otro elemento del puzle que normalmente pasa desapercibido. Hay polarización de la riqueza y en España más.

Navarro habla de que las clases populares emplean como principal aval su vivienda. Sería muy interesante establecer un estudio sobre el impacto de la percepción popular de la propiedad como forma de desplazar el voto hacia la derecha. Esto ya lo intentó Thatcher con la ‘'sociedad de propietarios". Puso en venta las viviendas públicas (los "council states") a bajo interés para sus inquilinos. Según Naomi Klein, esto surtió cierto efecto sobre el cambio en el espectro político británico.

Sé que España es un caso particular en Europa en cuanto a la vivienda. La falta de oferta, el precio elevado del alquiler y una cultura determinada han provocado que la gente prefiera la propiedad antes que el alquiler, como en el resto del continente. Añádase a esto la entrada en el euro y la consiguiente facilidad para endeudarse. Quisiera saber, si alguien tiene datos, cuál ha sido la evolución de esta sociedad de propietarios y cruzar esos datos con la derechización de la sociedad española con el cambio de siglo.

Como plasmaba Richard Yates por voz de uno de sus personajes en "Revolutionary Road", nos gusta jugar a las casitas. Es posible que aquí nos hayan educado para jugar a las casitas.

10 Febrero 2009

Lo único importante en esta vida es la forma en que tu cerebro se autoinyecta drogas y la forma en que tú eres capaz, a través del aprendizaje, de variar ese semi-determinismo neurológico. Lo demás son circunstancias de una proyección cinematográfica que pasa por tu cabeza en "tiempo real".

Dicho esto, bajo el influjo de una débil actividad serotonónica, lo único que uno desea es tumbarse y hablar de forma automática de cosas que no entiende pero que son entretenidas, como la crisis económica. Es divertido sentarse y estudiar qué coño es eso que algunos piensan que es como la meteorología y otros dicen que es una ciencia: la economía.

Cuando intentas sobrevivir, nada tiene gracia. Tomar una distancia respecto a tus deseos parece ser la única forma de no volverse un pirado dentro de este mundo. Y conste que un pirado no tiene que ser alguien anormal. Un pirado sólo es aquél que ahonda en su infelicidad sin saberlo. El mundo está lleno de pirados.

Decía el secretario del Dalai Lama que él dejó de tener relaciones sexuales a los 33 años, la edad de Jesucristo cuando Jesucristo tenía 33 años. Y, sin embargo, era el hombre más feliz del mundo, al menos, eso reflejaban algunas de sus medidas fisiológicas. Luis Buñuel se congratulaba cuando dejó de tener deseos sexuales. Decía que se había liberado de un tirano. Deleuze escribía sobre qué significaba la sociedad de consumo recuperando aspectos psicoanalíticos como el "mamar de la teta" contínua.

 

27 Enero 2009

Estoy leyendo un libro sobre la "Teoría de los juegos" (El dilema del prisionero, William Poundstone).

¿Por qué?

Porque he vuelto a ver "The trap" (está en video google), un documental de Adam Curtis.

En "The Trap", Adam Curtis cuenta lo siguiente:

Tras la segunda guerra mundial, los gobiernos del mundo decidieron regular de manera más estrecha el mercado. Elevaron el número de burócratas y de instituciones para impedir que otra vez ocurriera algo como la depresión del 1929, fruto de la codicia dentro de un sistema con poca regulación.

Ese era el paradigma dominante.

Hayek, un economista austriaco, lo desafió. Aseguró que este tipo de regulaciones conducirían a la tiranía como ocurrió en la Unión Soviética. Hayek era partidario de un Estado mínimo y de un Mercado máximo. Había que terminar con la idea de libertad como un camino político en busca de un futuro mejor. Ese tipo de libertad, según Hayek había conducido siempre al desastre. La democracia representativa no podía responder satisfactoriamente a las demandas de los ciudadanos porque, para Hayek, el seres humanos se mueven sólo por el interés propio, y los politicos son también humanos. No puede existir la idea del "bien común" o del "interés general" que está en la base de la democracia. Es mejor adaptar las expectativas del sistema a un individuo egoísta que hacerlo a uno altruista y el mecanismo que consigue esto es el Mercado. Había que volver a la época dorada del Mercado Libre (si alguna vez la hubo, porque ni Adam Smith estaría de acuerdo con el actual liberalismo).

A Hayek no le hacían ni caso pero el paradigma científico cambió debido sobre todo a la coyuntura geopolítica de la Guerra Fría.

El Gobierno de EEUU buscaba la mejor solución a una posible confrontación con la URSS en una guerra atómica. Los científicos y matemáticos estadounidenses se enfrascaron en intentar simular los movimientos de su contrincante nuclear. Desarrollaron la "teoría de juegos". Uno de esos matemáticos era John Nash, el de la película "Una mente maravillosa". Si bien, el paradigma dominante tras la Segunda Guerra Mundial consideraba que no se podía dejar el mercado en manos de la codicia de los individuos, Nash "demostró" matemáticamente que esto no tenía por qué ser cierto y que el mercado funciona como un juego en el que se pueden alcanzar equilibrios de poder que satisfagan las necesidades de todos. Es decir, que a pesar de la codicia de los hombres y gracias a la codicia de los hombres, el mercado alcanza un equilibrio que satisface a todos.

La asunción básica de estas argumentaciones consideraba que el individuo era un ser racional. Para estos teóricos un ser racional es aquel que maximiza sus ganancias en el juego de la vida.  La libertad a la que puede aspirar es la que puede proporcionarle el Mercado, nunca la democracia. La democracia es un sistema imperfecto que adjetivado con la expresión "de mercado" adquiere una legitimación de cara a satisfacer el deseo humano de libertad, aunque ésta tenga el sentido de "libertad negativa" que decía Berlin refiriéndose al derecho a que nadie te coaccione para perseguir lo que desees.

Frente a eso, la libertad positiva es algo muy distinto. Consiste en promover la libertad real de las personas para conseguir lo que desean. La libertad negativa se asocia a la "libertad de" mientras que la positiva es la "libertad para". Por ejemplo, puedo disfrutar de libertad de expresión porque puedo decir lo que quiera pero no sirve de nada si nadie puede escucharlo.

De esto en esencia va los tres episodios. Yo he estado leyendo un libro sobre la "Teoría de Juegos" porque la democracia de Mercado está basada en ella y el debate actual más polémico, con la crisis en primer plano, está centrado en la pregunta sobre la autonomía del Mercado. La "Teoría de Elección Racional" es un caso de la Teoría de Juegos aplicada a la política. La T.E.R. preconiza una democracia basada en los números, en los precios que establece el mercado, en los votos de la democracia y en las respuestas a los sondeos. Frente a esta teoría, contamos con la democracia de la deliberación que apuesta por la "libertad para"  debatir y no la "libertad de" adquirir bienes.  

Los partidarios de la libertad negativa han dejado bien claro los peligros de las revoluciones, de hacer libres a los otros a la fuerza. Por eso, la libertad debe ser limitada, restringida, según ellos. Sin embargo, lo que critica Adam Curtis es la falta de autocrítica de las democracias de mercado al intentar hacer lo mismo a través de la libertad negativa. Por ejemplo, Curtis señala en el tercer episodio que los EEUU fueron a Irak a imponerles una libertad negativa por la fuerza. Y consiguieron lo mismo que los revolucionarios de la libertad positiva en la Unión Soviética: llegar a la tiranía y utilizar la tortura para conseguir los fines acordados. Esta forma de actuar revela el temor de que la razón produzca monstruos. Los sistemas hiper-racionalizados (y Curtis señala varios ejemplos, como la psicología, la Administración, la medicina, la sanidad) pueden llegar a pervertirse. Él habla de las listas de espera en la sanidad, pero también de la forma en que la educación ha degenerado aplicando criterios en el Reino Unido que recuerdan mucho al Plan Bolonia. Las consecuencias de la racionalización de la sociedad fue ya bien explicada por Ritzer cuando escribió sobre los McDonalds. Al fin y al cabo, qué eran las cámaras de gas sino la culminación de un sistema racional basado en ideales fascistas.

15 Enero 2009

Una gran corporación que vende artículos a bajo costo decide instalarse en una pequeña ciudad del suroeste español.

La gente recibe con los brazos abiertos a la corporación mesiánica que los salvará del paro y los depositará con delicadeza en el nido de la opulencia. Al menos, ellos están convencidos de esto.

Pero la corporación no tarda en mostrar su falta de responsabilidad moral. Como un eucalipto, la empresa termina absorbiendo todos los nutrientes de la zona y arruinando el resto de la vegetación autóctona. Es un depredador y sonríe ante las acusaciones.

Todos terminan trabajando en la corporación y un día un consejo de hombres conocido como anti-union hotline decide darles un ultimatum para que entreguen el resto del trabajo de sus vidas. El ultimatum comienza así:

Sois pobres. No tenéis imaginación y sois muchos. Vivís en un grado de conciencia cercano a los animales. Vuestras mentes no son capaces de crear espacios amplios donde simular el mundo real. Así que estáis incapacitados para imaginar problemas y soluciones. Además, vuestros cerebros han dejado de auto-inyectarse las endorfinas suficientes para reforzar vuestras conductas míseras. Tampoco os sentís protegidos por vuestra red social. No merecéis ganar nada. Sólo vivís para mantener esto. Desde ahora, si queréis vivir, tendréis que sobrevivir porque no pagaremos las horas que trabajéis aquí. Os hacemos un favor y lo sabéis. O quizás no. Alguien tiene que pensar por vosotros.

13 Enero 2009

Y ahora una historia sobre Kenonte, el hombre que murió aplastado por una avalancha de compradores en las rebajas de Wal-Mart.

Kenonte vino a EEUU porque en su país corría mucho y alguien del "mundo desarrollado" pensó que esa cualidad podría ser exitosa en ese "mundo desarrollado". Un amigo le dijo que no fuera a EEUU, que ellos lo terminarían esclavizando. Kenonte se acordó entonces de los programas que veía en la televisión por satélite y no le hizo caso. Su amigo tenía en casa un esquema de cómo los esclavistas amontonaban a los negros en barcos para llevarlos al Nuevo Mundo.

Su amigo le advirtió que la diferencia estaba en que él ahora iba sin que nadie lo obligase.

Kenonte marchó a EEUU para correr. Le pusieron a entrenar y le dijeron lo siguiente: "Tú produces espectáculo, serás el hombre más rápido del mundo. Para producir necesitas una ayuda. Esa ayuda te la doy yo. Es esta oblea. Con esto correrás más. Un día te cogerán en un control anti-dopping y serás defenestrado y condenado socialmente por querer correr tanto como ellos querían. Lo que quiero decirte con esto es que es mejor que busques otro trabajo para cuando te falte este".

Kenonte estaba desilusionado. Se dedicó a buscar trabajo. Encontró uno en Wal-Mart, "una compañía de origen estadounidense, la más grande minorista del mundo; y por sus ventas y número de empleados, la mayor compañía del mundo. Su concepto de negocio es la tienda de autoservicio de bajo precio y alto volumen". Allí se sentía completamente estadounidense y además contribuía de manera explicita a proteger la propiedad privada, porque Kenonte se había convertido en guarda-jurado.

Kenonte no terminaba de entender algunas cosas del "mundo desarrollado". Por ejemplo, esos autobuses en los que alguna gente no quería subir porque decían en su lateral: "Dios probablemente no existe" o "Dios existe". Él estaba dispuesto a llegar al sitio y no le importaba ir montado en un vehículo que dijera algo. Total, siempre lo había hecho antes con marcas comerciales. ¿Por qué no iba a hacerlo ahora con esas ideas? "Porque no era lo mismo", le dijo una chica joven que defendía que Dios sí existe. "Yo pago mis impuestos y ello quiere decir que pago este autobús y no quiero que en él se escriba algo con lo que no estoy de acuerdo". Kenonte le decía que gracias a ese anuncio la empresa recaudaba dinero para financiarse. "Ya lo sé, pero esto no se puede hacer con las ideas porque en este autobús nos montamos todos". Kenonte le recordó que eso siempre se había hecho con las marcas comerciales y la chica dijo: "Sí, pero no puedes comparar una idea con un producto. Además, es una forma de dividir a la gente. Al final vamos a tener que hacer autobuses para ateos, para homosexuales, para izquierdistas... será como en el apart-heid y eso no es divertido para una sociedad".

Kenonte tenía un hermano, Fassoula, que también quería venir a EEUU. Kenonte consiguió un visado para su hermano y éste se lo agradeció toda la vida. Al igual que Kenonte, que murio aplastado en una tienda de Wal-Mart, Fassoula estuvo a punto de ser aplastado por los tipos de interés. ¿Cómo? El Banco Central de no-sé-dónde bajó los tipos de interés y la gente comenzó a pedir préstamos y comprar pisos. Los pisos subieron de precio. La gente tenía que endeudarse hasta el ahogo financiero. El ahogo financiero quebró su crédito y el crédito en el sistema contagió al crédito y la confianza en el mundo de la vida. La gente dejó de confiar en Fassoula. Él mismo dejó de confiar en él. Curiosos eran, amigos y amigas, los parralelismos entre la avalancha de Wal-Mart y la de la compra de vivienda. En el fondo, nadie quería matar a Kenonte ni quiso ahogar a Fassoula, pero nadie tenía una visión global del asunto y tampoco la posibilidad global de actuar.

Fassoula pensó lo siguiente: si sigo sin confiar en mí, haré un bucle. Y si tengo muchos bucles, pareceré el niño que describe Thomas Mann en su "Muerte en Venecia". Seré muy bonito pero estaré muy desordenado. Entonces, lo mejor es que espere sentado o camine por un desierto hasta que se restablezca la confianza por la subida de los tipos de interés. Y esperó, sin dejar de ser él, mientras el mundo financiero cambiaba. El ciclo pasó y él volvió a ser quién era, con crédito.

Unos apuntes del diario personal de Fassoula:

"Ayer, por tercera vez, la vecina del segundo me caló el techo del cuarto de baño. Subí con la bata puesta a decirles que no podían ducharse las inquilinas. Me hicieron caso. Esta tarde vendrá el novio de la propietaria con un fontanero.

Ayer por la tarde no hice casi nada excepto ir a cazar al supermercado. No tuve que disparar ni una sola vez. Me lo sirvieron en bandeja. Aunque no sé en qué estado".

Siguiendo con Kenonte, nuestro amigo estaba ampliamente estimulado por la idea del derecho a la propiedad privada. ¡Qué cosa tan extraña, que la gente tenga cosas suyas! No le extrañaba la idea de que él hablara de su ombligo, de sus riñones, de sus pulmones (aunque hasta que llegó a EEUU, él no sabía que tenía esas cosas dentro), pero sí le llamaba la atención que una chica joven dijera que el autobús era de todos, o que su imagen le pertenecía a él. Pero el caso que más le incomodó fue el de una canción de Bruce Springsteen. El cantante americano había pedido al Gobierno de EEUU que no utilizaran sus canciones para torturar a los presos de una cárcel que había en Cuba pero era de EEUU, Guantánamo. Según las noticias de Kenonte, en esa prisión se encerraba a terroristas (que no entendía muy bien qué eran) y se les martirizaba con música de Springsteen. El cantante aseguraba que él no había escrito esas canciones para que alguien fuese torturado. Pero el Gobierno estadounidense respondió que ellos tenían el derecho a la propiedad de esa canción y, por tanto, podían usarla como quisieran. ¿Cómo se podía tener el derecho de un silbido, se preguntaba Kenonte?

9 Enero 2009

El Gobierno hebreo decidió ayer dar su brazo a torcer y concedió tres horas de tregua a los palestinos. Quizás no todo su brazo pero al menos dieron a torcer el meñique, para quedar bien con EEUU, o quizás sólo fue una pausa publicitaria en el Gran Hermano en que se ha convertido la franja de Gaza. Todos los analistas políticos subrayan el parecido de esta guerra con los chistes de Gila. El Ejecutivo israelí aseguró hace días que el mundo podía estar tranquilo porque ellos siempre llamaban a las casas que bombardeaban antes de hacerlo. Según esta declaración, los judíos tienen una guía telefónica con todos los números de los palestinos.

Como no os podéis imaginar qué está ocurriendo allí, yo intentaré que lo hagáis contándoos esta historia. Esta mañana yo estaba dormido en mi cama y sonó el teléfono. ¿Sabéis quién era? Pues sí, era el ejército de Israel, todo el ejército de Israel hablando al mismo tiempo. Suena el teléfono y lo cojo:

- Perdone pero debe haber una equivocación, yo vivo en Badajoz, aquí lo único que sabemos de la guerra es a través de un jugador de fútbol del Sevilla, que para celebrar un gol se subió la camiseta y decía Palestina. No le digo que no, que aquí no hay ningún terrorista escondido. Sí, es cierto, hay una Alcazaba árabe, pero los árabes se fueron hace unos ocho siglos y además, está comprobado científicamente que no todos son terroristas. Que no está de acuerdo. Ustedes son del mismo Israel, del centro mismo, y es verdad que todos llevan rizos en las patillas y son unos usureros. No, verdad, pues pasa lo mismo con los árabes, no todos son terroristas. Les voy a proponer algo, qué tal si dejan de reventar Gaza y se despachan de otra forma, por ejemplo, con una guerra de autobuses. Ustedes ponen en el lateral que “Palestina no existe. Ahora deja de preocuparte y disfruta de la vida”. O también pueden buscar las tetas de Gaza y chuparlas, así se promoverían la segregación de oxitocina palestina y crearían sentimientos de amor con el enemigo.

8 Enero 2009

Esta es una sección muy bonita en la que cuento la historia de gente que nunca conoció a sus padres y que, sin embargo, estos les acompañaron durante toda la vida como la presencia ausente que lo dominaba todo. La presencia de ellos se parecía al oxímoron que expresó un tipo que se llamaba Ortega al respecto de su posición respecto al franquismo: "Olvidar el pasado siempre presente". Yo también practico ese deporte melancólico que he dado en llamar:

OLVIDOPASADOSIEMPREPRESENTING

Como no te puedes desembarazar de él porque eres él, lo siembras de confetti (no sé si son correctas las dos "t" en confetti). Se practica en cualquier momento, puedes incluso hacerlo cagando o depilándote las cejas.

Estos tipo de los que me ocuparé no sólo no pueden olvidar el pasado siempre presente sino que reinciden inventándose el pasado nunca ocurrido. Sus padres se transforman en nebulosas gaseosas o viscosas que pueden tomar la forma que ellos quieran. Como seres proteicos, estos padres siempre/nunca pres/aus-entes se convierten en aquello que temes, odias, amas, deseas, añoras, todo a la vez, sin orden, sin freno. Pueden ser todo y nada.

En el primer y único episodio de esta saga, cuento la historia de un niño que recibió la noticia de la muerte de su padre emigrante al que nunca había visto. El padre perece en unos grandes almacenes del "mundo desarrollado". En la mañana del óbito, el padre de nuestro protagonista ejercía de manera orgullosa su labor en el engranaje del consumo civilizado del primer mundo. Trabajaba como guarda jurado de una Gran Superficie en la que la opulencia ahogaba el recuerdo de la miseria de su país. Esa mañana, Kenonte (que así se llamaba), esperaba tranquilo que las puertas del Gran Almacén se abrieran y dejaran pasar a los miles de personas que esperaban en ella para acudir a las rebajas de ese año. Cuando por fin se abrieron, penetraron por las rendijas del consumo miles de inocentes máquinas de comprar y arrollaron sin voluntad (pero con voluntad) a Kenonte, que murió asfixiado por la avalancha del deseo de mamar teta que se instaura en nosotros desde la primera mamada. No podemos dejar de ser unos mamones el resto de nuestras vidas y así lo manifestaron en procesión esos miles de seres civilizados que aplastaron sin amor a Kenonte.

Siempre, cuando se practica el olvidopasadosiemprepresenting, sucede que el hijo del padre siempre ausente quiere volver a la escena del crimen y representarse de nuevo la muerte del padre. Ese es su destino en la vida, volver al lugar en que su padre comenzó a metamorfosearse en su mente como el protagonista de todos sus deseos. Esa es la historia que aún he de contar y que no voy a contar porque prefiero beberme un vino.

Sobre EDDIE EL PESCADERO

Soy un ser humano, fruto del sexo/amor entre un hombre y una mujer. Mi ADN tiene un 60% de similitud con el de la mosca de la fruta, y sin embargo, a mí no me gusta la fruta, aunque sí las moscas. Es broma, sí que me gusta la fruta. Creo que dentro de mí hay un corazón, un par de pulmones, un par de riñones, un páncreas, un bazo y otras cosas, pero nunca las he visto. Me gustaría que esto se convirtiera en un espacio creativo donde otros humanos compartieran ideas y sentimientos, una pequeña esfera pública para individuos que siendo parecidos a la mosca de la fruta tengan la capacidad de reírse y dar vueltas de campana. Si algo va mal echadme a mí la culpa. Si algo va bien, repartiremos los beneficios. Tengo un corazón que no me cabe en el pecho. Tengo que mirármelo. Quizás me opere.